lunes, 6 de abril de 2009

Enemigos íntimos

Me gusta que estemos en mi pieza echados más que sentados. Me gusta que me leas alucinado los siete locos y que yo no entienda ni el título y mire el techo como mujer idiota escuchando y cantando lo que brota del CD y que entienda cada vez menos lo que lees y que el ruido de la música y tu voz se hagan difusos y que yo en ese momento no piense nada ni vea nada ni escuche nada y que sea un pajarito más, una mosca más de la pieza que gira y gira sin rumbo ni fin. Me gusta leer en voz alta El pesa-nervios y que te quedes dormido en mi cama mientras yo lo leo sólo para ti y me enoje por tu desatención y falta de cortesía hacia mi. Me gusta contradecir lo que piensas porque simplemente así siempre tiene que ser. Me gusta que nos agarremos el culo en las librerías y que nos masturbemos en los parques públicos contorsionándonos de risa y excitación a la vez. Me gusta hacerte el amor y después comer demasiada palta como si tuviese carencia sexual y mucho que sublimar sólo para satisfacer a Freud. Me gusta que seamos los más ridículos, los más desgarbados, los más estúpidos con jergas defectuosas para cualquier fisgón que intente en vano integrarse. Me gusta que seamos lo que los otros jamás querrían ser. Me gusta creer que libero muchas feromonas mientras te hago los bailes más infames. Me gusta que te creas rockstar escuchando las canciones más mamonas. Me gusta que nos despidamos como si nada hubiese ocurrido para luego volver a nuestra cotidianeidad. Me gusta imaginar que mueres de verguenza mientras lees esto. Me gusta no saber como chucha acabar lo que empecé a escribir.

3 comentarios:

espectador... dijo...

me gusta leer

Mati dijo...

Me gusta la doble vida que se da entre la intimidad y la cotidaneidad

Saicos dijo...

Me gusta el brócoli.