Destruir para poder crear.Caminando por la ciudad mi cabeza se abstrae y mi mirada se nubla y todo se ve confuso es decir diáfano porque la confusión es el estado de lucidez máxima en donde todas las categorías se entrecruzan y acoplan y se distinguen a la vez en un tiempo único de sabiduría y excitación corporal máxima donde ya no cabe ni siquiera gritar ni saltar ni la cocaína ni las onomatopeyas ni los opiáceos amortiguadores del cortocircuito cerebral que puede nacer de una confusión no aprovechada al creer de mala fe sólo en la unilateralidad de las cosas en vez de sentir que la realidad es una hermosa orgía de estímulos y sensaciones divergentes que pueden alcanzar la luz si y sólo si se acepta la contradicción y la paradoja como única forma de vida que no es más que una fugaz agonía hacia la muerte que no es el fin sino el principio de algo que nuevamente se dirige hacia un fin que no tiene fin sino sólo en forma de apariencia para poner de manifiesto el absurdo de los límites de nuestras cabezas con metros diametrales y sobre todo metros cuadrados.


